100 razones por las que vivir

Vivir…a veces se me escapa el verdadero concepto del término y me pierdo en pensamientos recurrentes que empañan el futuro. El tiempo que pasa y se nos escapa de los dedos a veces nos evita centrarnos en todo lo bueno que tiene cada día. Y en lo malo. En los momentos de oscuridad que te muestran el poder de tu ser y te obligan a seguir adelante. El otro día leí en Jot Down varios artículos con 100 razones por las que vivir y me dio envidia.

  1. Disfrutar Nosferatu en un teatro clásico a solas durante un Festival de Cine.
  2. El olor del café por la mañana.
  3. Ese momento en el que empieza a salir el sol después de la tormenta.
  4. La ilusión de mirar el teléfono al despertar y leer ESE mensaje.
  5. Esas personas con las que no hace falta llenar los silencios.
  6. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” y Drácula, y Gary Oldman y la escena de la cripta.
  7. El chocolate.
  8. Escuchar en vinilo London Calling.
  9. El recuerdo del primer concierto.
  10. Las mariposas en el estómago cuando tu cantante favorito de juventud vuelve con un temazo.
  11.  Pasear por el Born una tarde de otoño. Y entrar en Santa María del Mar y perderse en el pasado
  12. Las historias de El pequeño Vampiro y dejar la ventana abierta por si viene Rüdiguer de visita.
  13. Peter Pan.
  14. Crecer con los cuentos de Celia y dejarse llevar por sus locuras.
  15. Un beso en el cuello que anticipa tanto
  16. El olor de Jot Down el primer domingo de cada mes. Que me asquea y me atrae a partes iguales.
  17. Una tarde de agosto haciendo pompas de jabón en la playa con mi sobrina.
  18. Las comidas en familia llenas de dramas, peleas y momentazos.
  19. El placer de abrir un libro pendiente con la promesa de un día de vagueo por delante.
  20. La nieve en Londres.
  21. Recordar quién eres.
  22. El olor del té “Invierno dulce” y las imágenes que me provoca.
  23. Los mensajes aleatorios de Whatsapp de mi madre.
  24. El Budismo y encontrar siempre el camino de vuelta a casa.
  25. Pelear con mi padre y aceptar con resignación que lleve razón.
  26. El futuro que inventamos tumbados en el suelo una tarde cualquiera.
  27. El azul de las playas de Menorca.
  28. El blanco del cielo de Barcelona los días de tormenta.
  29. Y el azul del cielo en Italia.
  30. El gris opaco y brillante que cubre todo Berlín.
  31. Y hablando de Berlín…el silencio ensordecedor que llena sus calles. Pasear por cementerios convertidos en parques, imaginar un pasado en el que inventaron un futuro distópico.
  32. Doblar una esquina y descubrir la inmensidad de la Fontana di Trevi.
  33. Ver Barcelona por primera vez.
  34. Ver Barcelona cada vez.
  35. Los días de lluvia con un buen libro y una manta.
  36. Las guerras de cosquillas que terminan subiendo el nivel del juego.
  37. Las «terapias de olivo»
  38. El olor de la ropa limpia cuando vuelves de visita a casa de tus padres.
  39. La emoción de encontrar una moneda en un bolsillo olvidado.
  40. Esas personas con las que puedes fluir sin temor al que dirán.
  41. La luz de Málaga los días de Noviembre.
  42. Ese beso que detiene el tiempo.
  43. Los nervios antes de la entrevista que cambiará tu vida.
  44. La primera noche de navegación.
  45. Dormir con el movimiento del mar.
  46. Las noches de insomnio escribiendo.
  47. Y las noches en vela atrapada por un buen libro.
  48. El momento antes de que despegue el avión.
  49. Salir del metro en Milán justo ante el Duomo.
  50. El primer día de facultad y el día de la graduación. Y todos los días del medio.
  51. Las fiestas en la residencia de estudiantes.
  52. Sentirte invencible con dos copas de más.
  53. “Dicen que cuando conoces al amor de tu vida el tiempo se detiene, y es verdad, lo que no te dicen es que cuando se pone en marcha lo hace aun más rápidamente para recuperar lo perdido.” Y Big Fish y Tim Burton siempre.
  54. La primera vez que ves V de Vendetta y te crees realmente que la revolución es posible y cambiará el mundo.
  55. Ver Trainspotting en pantalla grande. Y Ewan McGregor.
  56. La batalla final en La venganza de los Sith. «Tú eras el elegido»
  57. Defender a capa y espada tu película favorita que critica todo el mundo.
  58. Leer a Maruja Torres.
  59. La publicidad que te saca una lágrima o que consigue cambiar un poco el mundo.
  60. Todas las experiencias trabajando de voluntaria.
  61. Las batallitas de los abuelos.
  62. El sonido de un abanico.
  63. El olor a naranjos, azahar y su recuerdo que tiene mi Córdoba.
  64. El cine clásico. Y Buster Keaton.
  65. Perderse en el mundo onírico de Murakami.
  66. La primera frase del último disco de Artic Monkeys. «I just wanted to be one of The Strokes. Now look at the mess you made me make»
  67. Jules y Jim.
  68. Soñadores y todo lo que evoca.
  69. Romperte por dentro escuchando a un Marlon Brando devastado en El último tango en París.
  70. La belleza (en todos los sentidos) que desprende Maria Schneider
  71. El nervio en el estómago de las primeras películas de miedo. Y la saga de Damian.
  72. Buffy cazavampiros. Siempre.
  73. La escena en la que Chuck renuncia a Blair para que sea feliz.https://youtu.be/450BVPMQRtA
  74. Y hablando de escenas, el final de Mad Men.
  75. Sufrir leyendo las cartas de Cortázar a Alejandra Pizarnik.
  76. El amor que casi te mata.
  77. El punk y el rap. Y de paso, la calle Tallers en Barcelona.
  78. La sensación de mirar alrededor y sólo ver la inmensidad del mar.
  79. Descubrir cosas de ti que no sabías. Y las personas que te ayudan a hacerlo.
  80. Esa canción que te hace pensar que “Esas letras son agujas Que se clavan en mi espina»
  81. Llorar siendo adolescente con dolor en el pecho y absoluta certeza de que el mundo se derrumba.
  82. García Márquez desde sus crónicas periodísticas de juventud a sus tristes putas de vejez.
  83. Los mejores amigos.
  84. Pelear con mi hermano. Las luchas a muerte y los conciertos.
  85. Escribir cartas a pluma.
  86. Las croquetas y el queso.
  87. El vermú. Y mis primos, mis primeros amigos.
  88. Los amigos que se fueron pero te dejaron los mejores momentos de la vida.
  89. Libres.
  90. Escribir para que nadie lo lea.
  91. Nadar.
  92. Desayunar en la calle los domingos.
  93. No tener que disculparte por lo que vas a decir.
  94. Las llamadas que se alargan hasta el infinito y arreglan tu día.
  95. Esa canción que sigue doliendo como la primera vez.
  96. Viajar.
  97. Volver de las tinieblas una vez más.
  98. Mi muñeca favorita y yo jugando en el campo con vestidos marineros.
  99. Patti Smith, Éramos unos niños y toda aquella poesía que no necesita ser entendida.
  100. Tener 99 cosas buenas para llenar una lista.

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